La misión del regulador-rectificador es generar corriente contínua para alimentar todos los equipos eléctricos de a bordo.
Para ello recibe corriente alterna generada por el alternador acoplado al motor. La corriente generada por el alternador varía en frecuencia y amplitud en función de las rpm del motor.
El regulador-rectificador deberá ser capaz de mantener una salida de tensión contínua de unos 13,8V independientemente de las rpm del motor y de las cargas conectadas a él.
Los reguladores-rectificadores de 1a generación (o lineales) disipan en forma de calor la energía generada que excede de 13,8V y no es consumida por las cargas.
Los reguladores-rectificadores de 2a generación (o switching) son mucho más eficientes ya que son capaces de "coger" sólo la energía necesaria, evitando disipar la sobrante.